martes, 24 de abril de 2012

5. LA ILUSIÓN

La ignorancia del mundo

La ignorancia del mundo, igual a la de la raza humana, igual a la de cada individuo. Vivimos en un lugar rodeado de mentiras y farsas y no somos capaces de verlo. Creemos que somos especiales y sólo somos uno más. Creemos que somos capaces de valernos por nosotros mismos y, sin alguien a nuestro lado para verlo, no somos nadie. Quienes son religiosos creen en algo que no existe y quienes son ateos creen que lo que existe puede darles todo lo que necesitan. Nos engañamos a nosotros mismos haciéndonos creer que actuamos por el bien de todos, cuando, en realidad, actuamos por el bien individual. Y buscamos siempre la verdad que nos conviene e interesa, es decir, la mejor mentira.



Crítica

En esta primera parte del quinto capítulo se habla, mayormente, del yo. Todos queremos ser nosotros mismos y todos queremos ser únicos; y, lo curiosos de este hecho, es que todos pretendemos hacerlo siguiendo los mismos patrones, sin salirnos de los límites de lo establecido.
En “Enfermos y felices” nos hablan sobre la infelicidad de los individuos. Hoy en día, la felicidad depende del tipo de relaciones sociales que tenemos, de su número y de su calidad. Si las relaciones humanas entre los individuos no marchan “correctamente”, estos individuos entrarán en una fase de infelicidad de la que solo podrán salir con medicamentos.
La tercera parte de este capítulo trata las creencias en el capitalismo de ficción. Dios ha vuelto reencarnado en cualquier cosa que cualquier persona desee. Si quieres adorar a una bicicleta, la bicicleta será tu Dios; si un libro lo significa todo para ti, ese libro será tu Dios; si una marca de ropa te hace sentir especial, esa marca será tu Dios; y así con infinitos casos. Dejar de creer en el Dios de la iglesia te abre las puertas a un mundo lleno de Dioses personalizados. También habla de la distinción entre la feminidad, marcada por la naturaleza y la tranquilidad, y la masculinidad, dictada por el terrorismo y las guerras.
En “La demanda de verdad”, Vicente Verdú nos habla sobre la ecología y lo natural. Estos dos términos, hoy en día, pretenden igualarse al término real. La ecología promueve la idea de un mundo sin contaminación que el capitalismo de ficción apoya; y la naturaleza, expresada como lo natural de las cosas, el origen de las cosas, cada vez atiende a un mundo más real, ya que cuando algo es natural, se supone que es verdadero.
En el último subcapítulo, “Ética y cosmética”, se trata el asunto de la cura interior por medio del consumo. Hoy en día, en el capitalismo de ficción, las empresas y compañías intentan vender productos que nos hagan sentir bien, y no solo con sus servicios, sino con el lugar al que destinan el dinero que invertimos en dichos productos. La mayoría de las personas se sienten mejor si compran algo de lo que el dinero obtenido sea para la caridad, que si compran algo de lo que los beneficios sean únicamente para la empresa. 



Frases

1. El capitalismo se ha esmerado en la exaltación de la disimilitud.
- En el capitalismo de ficción lo importante es ser único, o pensar que lo eres. ¿Las televisiones emiten un anuncio de de ropa particular y específico para el gusto de cada persona? No. Entonces, ¿por qué pensamos que llevando la misma camiseta que otro, pero con distintos vaqueros (aunque sigan siendo vaqueros), somos diferentes y únicos? Este capitalismo nos hace creer que, en efecto, somos únicos por llevar un conjunto diferente, cuando, en realidad, todos somos (mayormente) iguales.

2. La felicidad aumenta o disminuye de acuerdo con el número y la calidad de las relaciones humanas.
- Creemos que podemos valernos por nosotros mismos, nos tratamos de más fuertes que nadie, pensamos en nosotros como seres autosuficientes, pero nos equivocamos. Todos los seres humanos necesitamos de alguien como nosotros para comunicarnos constantemente. Cuando una persona viaja en solitario a un país donde la lengua es totalmente diferente, se siente frustrado y agobiado por la situación, aunque sólo sea durante la primera semana de estancia. No quiero ni imaginar cómo se sentirá una persona que, estando en un lugar donde puedes relacionarte perfectamente con los demás individuos, no se socialice. Somos seres sociales y necesitamos de otros seres sociales para sentirnos confortados.

3. Dios ha resucitado y acampa de formas diversas con la autoridad de no haber dicho todavía la última palabra.
- De formas diversas, de todas las formas. Dios es el mundo, la religión está en todas partes: en tu CD favorito, en el paisaje de tu infancia, en el olor de la primavera, en el sonido de las olas… Cualquier cosa que te provoque una gran sensación de bienestar pasa a convertirse, casi inmediatamente, en algo a lo que agarrarte con fuerza cuando te sientas solo o perdido. Tenemos fe ciega en estas cosas, por lo que podemos considerarlas como nuestra religión personalizada.

4. La verdad demandada regresa reciclada, convertida en un artículo de calidad.
- Pedimos que se nos muestre la verdad en todo momento, pero no queremos la verdad aburrida, queremos la verdad comercializada, la que nos entretiene al descubrirla.

5. La producción de mascarillas para recubrir la mala imagen se ha convertido en un negocio floreciente.
- El negocio de la bondad. El negocio que nos lleva a gastar en beneficio a los necesitados y no solo por nuestro gozo y disfrute. Este negocio va camino de convertirse, si no lo ha hecho ya, en el mayor negocio del capitalismo. Es la inversión perfecta para asegurarte un lugar a la derecha de Dios.