lunes, 18 de junio de 2012

CAPITALISMO DE FICCIÓN


INTRODUCCIÓN

Las sociedades han pasado de vivir en capitalismo de producción, donde las industrias nos daban todo lo necesario para la vida cotidiana, a vivir en un capitalismo consumista, donde teníamos variedad de un mismo producto. Desde este último tipo de capitalismo se ha llegado al actual, al capitalismo de ficción, donde ya lo importante no es ni la cantidad ni la variedad de lo necesario para vivir, sino las sensaciones que nos crea cada producto adquirido para nuestra vida diaria.
En esta presentación quiero exponer el punto de vista que el autor Vicente Verdú nos muestra en El estilo del mundo. Este libro viene dividido en seis capítulos que he modificado para tratar el tema del capitalismo de ficción según los intereses a los que él mismo afecta.


-Homogenización.
El capitalismo de ficción pretende que se difunda un solo producto, pero que ese producto sea el mejor, ayudándose de las sensaciones que la publicidad o los medios son capaces de crear en la sociedad. Este capitalismo quiere que todos seamos felices... e iguales.
Los norteamericanos son capaces de llevar esta misión a cabo: buscan un modelo, lo tratan, se ponen en su contra, lo defienden, lo imitan, lo contraponen y difunden todo su trabajo al mundo haciendo creer que lo que han hecho es lo mejor y lo que todos deberían seguir, por lo que todos lo siguen.
La homogenización ha sido capaz de controlar una gran parte del mundo y ha llevado a la creación de réplicas, desde edificios basados en otros edificios hasta ciudades basadas en otras ciudades o, incluso, en el mundo entero. Tal es el caso de Las Vegas, ciudad que puedes visitar en una semana y ver lo mismo que si recorrieras buena parte del mundo en seis meses. Además de tener la ventaja de no perder tiempo en ella, según este capitalismo, tiene la ventaja de no tener historia, por lo que la presión ejercida sobre su cielo es menor que la ejercida sobre el cielo del resto del mundo.

-Diversión.
El capitalismo de ficción nos tiene a todos enganchados a la droga del entretenimiento que nos da la felicidad momentánea.
Los fines de la industria de este nuevo producto, la diversión, se resumen en una palabra: ENTERTAILING (venta + entretenimiento). La industria crea y dispersa el producto y le añade un plus para enfatizar su valor en la nueva sociedad. Este concepto da lugar al e-factor, al que todas las marcas principales quieren unirse para incrementar sus ventas gracias al show.
El mundo ha dejado de estar regido por las industrias para comenzar a estarlo por el espectáculo.

-Infaltilismo.
¿Cómo conseguir esa atención “espectacular” de la sociedad? Fácil, volviendo a la niñez.
El entretenimiento que te ofrecen los productos, normalmente, es el de volver a ser un niño. El no tener preocupaciones, el ser feliz todo el tiempo, el quererse a sí mismo más que a nada, el perdonarnos cada cosa que hagamos mal, el enfatizar nuestros propios logros y el no aburrimiento son las características principales que un producto debe tener para ser exitoso. En el momento en el que un artilugio pueda producir todas estas sensaciones en un individuo, dicho artilugio se convertirá en el más vendido, con toda seguridad.

-Reciclaje.
TODO ES RECICLAR. Este capitalismo de hoy en día ve muy bien todo lo reciclado.
El capitalismo de ficción le otorga cierto valor a la acción de reciclar, ya que de esta manera nada muere, todo se transforma. Desde este punto de vista, vivimos en un mundo en el que cualquier cosa puede ser reutilizada, desde lo bueno hasta lo malo: los residuos se reciclan una y otra vez para intentar que los vertidos sean los menores posibles, los cuerpos son reciclados mediante la cirugía para hacer sentir mejor consigo mismo a quien la experimente, los sistemas políticos se reciclan mediante las guerras y el dinero reciclado es para la caridad (es decir, el dinero que sobra, para los desagraciados).

-Retrovisión para el futuro.
Lo que se lleva hoy en día es el pasado. A comienzos del siglo XX todo era optimismo y ganas de avanzar y ahora, en el siglo XXI, todo es miedo, gracias al terrorismo.
Cuando piensas en ciertos aspectos del hoy, te das cuenta de que no son del presente, realmente, sino que son construcciones sobre el pasado: se restauran edificios, se rehacen las películas, la moda se basa en años atrás, las viejas costumbres locales renacen,...
La sociedad de hoy en día prefiere un futuro anclado al pasado que un futuro construido por el presente, así se ahorra la preocupación de si resultará bien o mal, porque ya sabe cómo resultó una vez.

-Imagen.
El capitalismo de ficción transforma. Este es el concepto más claro que se puede sacar sobre este tema. La imagen real de algo no es la que el capitalismo de ficción muestra, éste muestra la imagen transformada de ese algo que cause cierta impresión en la sociedad por medio de pantallas que convierten esa transformación en una realidad.

-Arte.
En la nueva sociedad este concepto ha dado un completo giro. El artista ya no es un ser marginal que tenía como ambición el nuevo conocimiento, como lo era antes, sino que se ha convertido en un prototipo de hombre que reelabora la realidad del mundo y la convierte en una superproducción. Hoy en día, el arte no tiene como fin expresar un sentimiento, sino que lo que pretende es homogenizar el mundo.

-Transparencia y vigilancia.
El capitalismo de ficción ha conseguido que la transparencia se convierta en algo muy común en la sociedad y, por lo tanto, aceptado por los individuos.
Transparencia significa mostrar y antes no todo el mundo estaba dispuesto a hacerlo, pero hoy en día no importa, se ha convertido en algo tan normal que nadie se opone a ello. La pregunta que se nos plantea al darnos cuenta de esto es: ¿la transparencia es simplemente para entretener a los individuos o es para estar vigilados constantemente? Pues no lo sabemos, lo único que podemos saber es que vivir en un mundo transparente nos deja a expensas de todo, porque siempre querremos saber o averiguar más de lo que ya tenemos en la cabeza.

-Globalización del yo.
Esta cuestión es muy fácil de explicar. Cuando un lugar determinado tiene cierto nivel de globalización y tolerancia con el resto del mundo, quiere decir que en dicho lugar se han mezclado diferentes culturas, razas y demás, por lo que los individuos nuevos que nazcan de esa sociedad podrán tener un amplio abanico de opciones sobre lo que quieran ser o no.
Se supone que este hecho daría lugar a una civilización llena de individuos únicos que contienen una pizca de cada parte del mundo, pero la manera de tratarnos que tienen el capitalismo de ficción hace que todos pretendamos ser incalcables y en realidad seamos todos iguales, ya que perseguimos el mismo patrón.

-Felicidad.
En el capitalismo de ficción la felicidad del individuo se basa en el tipo de relaciones que tenga con los demás individuos de la sociedad. Para que una persona sea feliz tiene que tener muchas relaciones sociales y además tienen que ser de buena calidad, sino será difícil sacarle de la infelicidaz.

-Creencias.
Este nuevo capitalismo ha eliminado la tarea que Dios tuvo al crear el mundo y se ha quedado con la idea que tienen los seres humanos de que esta fuerza omnipotente puede sacarlos del mal estar. Mediante esta “nueva religión”, cualquier cosa que nos haga sentir bien podría ser considerada como un Dios personal.

-Ecología, naturaleza y realidad.
En el capitalismo de ficción la ecología es concebida como la “empresa” que promueve la descontaminación mundial, de esta manera podremos ver la naturaleza de las cosas y, puesto que se considera real a todo lo natural, podremos observar la realidad tal y como es.

-Caridad.
Los negocios de hoy en día intentan hacernos sentir mejor haciéndonos creer que invertimos nuestro dinero en ayudar a los demás, es decir, que al comprar productos una parte de nuestro dinero se destina a cierta entidad que ayuda a la caridad.

-Muerte, final.
Este tema es tratado como una gran farsa, como he anotado en el apartado Reciclaje, la muerte no tiene lugar en el capitalismo de ficción, aquí todo nace, crece, se reproduce y se reemplaza.
A la misma vez que tenemos esta concepción de la vida, también estamos atemorizados por la idea del terrorismo y por la realidad de que somos mortales y nuestra vida puede acabar en cualquier momento, por lo que sobrevivir a un segundo terrenal es un extra de vida que produce una gran satisfacción.